sábado, 31 de agosto de 2013

Capitulo 33


(...)

—Ha sido muy divertida esta noche, una de las mejores —Sonreí.
—También la mía. —Sonrió, mordí mi labio inferior— Hasta mañana, te quiero. —Dió un beso fugaz sobre mis labios.
—Adiós Eduardo Estilos. —Sonreí y él rió— Te quiero.
Cerré la puerta con lentitud y luego dí la media vuelta, mamá estaba ahí mirándome de brazos cruzados y con una sonrisa pícara, ¿Qué hacía ella aquí?.
—¿Qué? —Pregunté fría.
—¿Él no es el niñito del otro día? —Cuestionó con una sonrisa amigable.
—Paula, mamá.
—¿Son novios? —Me ruboricé y apreté mis labios para no decir nada.
—¿Te importa? —Cuestioné con fastidio, intentando ocultar mis mejillas sonrojadas.. —Me dirigí a las escaleras— Paula estoy hablando contigo. —Me llamó.
—¿Qué quieres?
—Necesitamos hablar madre a hija.
—¿Para qué? —Fruncí el ceño.
—Lo siento.. —Se disculpó, ¡Esperen! ¿Qué?— Siento culparte de la muerte de tu padre, siento no estar ahí cuando más lo necesitas.. siento.. todo lo que ocurrió entre nosotras..
Le miré incrédula, no podía alejar mi vista de ella, quien estaba seria. Sus ojos derramaban lágrimas y parecía sincera.
—Quiero.. quiero que confíes en mi, y yo en tí.. —Sollozó.
—Yo.. yo no lo sé.. —Articulé luego de unos minutos.
—Por favor..
—Son doce años perdidos, en doce años me has hecho la chica más infeliz de todo el universo.. —Dije en un hilo de voz, no podría ocultar las lágrimas por mucho tiempo.

Se acercó a mi, que me encontraba tres escalones más arriba del suelo, y me rodeó con sus brazos maternales. No logré evitarlo, lloré y copié su acción.
—Lo siento..
—No lo repitas, pareces una radio trabada. —Reí entre lágrimas— No te preocupes.. te perdono. —Sonreí.
—Me alegro.. —Nos alejamos unos centímetros.
—Pero aún creo que necesitamos algo de tiempo, esto.. no es tan fácil como crees.
—Lo sé. —Secó las pequeñas gotitas que corrían por sus mejillas al igual que yo.
—En fin, adiós, debo ir a dormir.. —Tallé mi ojo derecho.
—Buenas noches. —Dijo ella.


(...)

Narra Pedro.

—Falleció ayer por la noche. —Me informó Kevin.
—¿Estás seguro? —Cuestioné atónito.
—Ví como recogían su cuerpo, ¿Cómo no estarlo?.
—¿Quién fué?.
—Connor, se pudrirá en la celda el malnacido.
—Ahá, la verdad, ya no me importa lo que ocurra con él.
—Y.. ¿Cómo te fué con ______Paula ayer, mientras Drew fallecía?.
—Haces sonar mal al momento. —Reí— Muy bien. —Sonreí.
—¿Son novios?.
—Yep.
—No le lastimes jamás, es como mi hermana, ¿Oíste? —Dijo él sobre protector.
—Nunca le haría algo malo a Oaula.
—Lo sé, pero es una advertencia. —Rió él— Vale hay que ir a clase.

Al entrar al aula, le localicé al instante, reía junto a Daniel y Jay, ésta última hacía gestos extraños con el rostro.
—¿Qué hay chicos? —Hablo Kevin.
—¡Jay es un aborto fallido de ardilla! —Exclamó Paula mientras la indicaba con el dedo índice, Jay volteó y en efecto, parecía aborto fallido de ardilla. Louis y yo estallamos a carcajadas.
—Vale, vale —Dijo entre risas, Daniel— Seamos serios.
De un momento a otro todos cambiamos nuestros rostros alegres a uno serio y aburrido, que duró aproximadamente dos segundos, ya que al instante reímos como enfermos mentales.
—Los peores dos segundos de mi vida. —Confesé riendo.
—Lo normal es aburrido, la seriedad es una de ellas. —Dijo Paula, sonreí, ella era la primera y espero, única chica, que logró enamorarme de la manera más dulce.
—Drew falleció. —Informó Kevin.

La expresión facial de todos, cambió.
—¿Bromeas? —Cuestionó Jay.
—No, ví como llevaban su cuerpo. Daniel y yo nos encontrábamos donde ocurrió todo esto, en el pub.


Narra Paula.


—¿Qué hacían allí? —Pregunté enfadada, ya sabían lo que opinaba sobre ese horrible lugar.
—Fuimos.. fuimos a pasar el rato.. —Dijo Daniel rascando su nuca.
—Ahora no tienen razones para ir, si quieren beber o algo por el estilo, tan solo .. no lo sé, vayan a el lugar que se les plazca, pero no a ese vulgar sitio. —Suspiré.
—¿Y qué hacías tu ayer por la noche? —Cuestionó Jay a mi lado, mis mejillas se encendieron.
—Ahm.. yo.. yo.. —Tartamudeé mientras bajaba la mirada.
—¡ Chaves y Alfonso son novios! —Exclamó Daniel.
Tenía las mejillas más rojas que nunca, pero no vergüenza de que mis mejores amigos lo supieran, ¿Por qué tenerla?.

Sentí el exquisito aroma de el perfume perteneciente a Pedro adentrarse por mis fosas nasales, él estaba cerca de mí.
—Así es. —Musitó él alegre.
—Lo veía venir. —Habló Kevin riendo— Yo estoy en una seria relación con mi reflejo, es irresistible. — Reímos y subí la mirada.
Allí estaba Pedro, observándome directamente a los ojos, los de él tenían un brillo hermoso que conocía más que bien. Dió un beso fugaz sobre mis labios y sonrió, copié su acción y mi celular emitió aquel característico sonido que sonaba cada vez que un mensaje llegaba.

“Disfruta tu felicidad desde ahora, está a días de acabar.
Serás mía, cueste lo que cueste Paula.

—Chaz Edwards.” 


MARATON TERMINADA!! QUIEREN QUE SUBA OTRO??

(SE ACERCA EL FINAL)

Capitulo 32


—Ábrelos. —Oí su lenta y grave voz.

Abrí mis ojos, y al momento de hacerlo, me encontré con un hermoso lugar. Éste, poseía un lago al lado, la luna se reflejaba allí, haciéndolo brillar. A su lado, se encontraba una mesa oculta bajo un mantel blanco, dos copas de vidrio, servilletas, dos platos claros —Con comida en éstos— y algo de beber.
—No lo puedo creer.. —Murmuré llevando una de mis manos hacia mis labios.
—Pues créelo —Dijo él rodeándome con sus extremidades desde atrás, apoyó su mentón en mi hombro— porque todo lo que está aquí, es especialmente para ti, para nadie más.. —Susurró tierno.

Volteé mi cabeza un poco y ahí estaba Pedro, con sus perfectas facciones del rostro.. todo él era perfecto. Dirigió su mirada a mis labios y luego se acercó aún más a mí, para así, unirnos en un suave beso, deseado por ambos.
—¿Comemos? —Musitó él sobre mis labios.
—Claro. —Sonreí.
Nos acercamos a la mesita situada en medio y él se adelantó a correr mi silla hacia atrás, sonreí en forma de agradecimiento y tomé asiento en ésta, luego, al subir la mirada, Pedro ya se encontraba frente a mí con una sonrisa.

—Está exquisito. —Musité mientras comía— ¿Tú cocinaste? —Sonreí, él rió.
—No, no estoy hecho para la cocina. —Sonrió.
—Con mucha suerte, sé calentar el espagueti, soy mucho peor que tú en ésto —Reí.
—Vale, tu ganas. —Carcajeó.
De un momento a otro, una bella melodía se hizo presente donde Pedro me había llevado. Era lenta y suave, agradable a mis oídos.
—¿Bailas? —Dijo poniéndose en pie y extendiendo su mano izquierda.
—Jamás eh bailado. —Confesé riendo.
—Yo te guío —Sonrió.
—Está bien. —Le devolví la sonrisa y tomé su mano, Pedro con un movimiento rápido, hizo que mi cuerpo quedase pegadito al de él y al instante, logré sentir su calmada respiración.


Bailamos un buen tiempo, entre risas y miradas coquetas entre ambos.
—¿Tienes frío? —Cuestionó él.
—Sí —Confesé con una ligera risita.
—Ten. —Dijo Pedro quitándose el saco que traía sobre el cuerpo.
—¡Alto!, no quiero que, por mi culpa, tu sufras frío. —Musité impidiendo que lo quitara de sí.
—Descuida, no tendré frío mientras tu no lo tengas Paula. —Sonrió.
—Pero..
—Ten. —Lo situó sobre mis hombros y luego yo adentré mis brazos en las mangas, era muy grande.
—Eres un mutante —Reí.
—Tú eres alta —Sonrió.
—Cállate —Ordené entre risas.
—Vamos, aún hay una sorpresa más.
—¿Sí?
—Yep. —Sonrió dejando a la vista sus blancos dientes.

Nos dirigimos a un hermoso árbol de cerezo que se encontraba allí y tomamos asiento bajo éste.
—“Disfruta de la vida junto a alguien querido al máximo, recuerda que tiene fecha de vencimiento” —Leyó en voz alta y me sonrió— Eso hago. —Sentí como un intenso color rojo se apoderaba de mis mejillas, mordí mi labio inferior— ¡No hagas eso! —Exclamó.
—¿Qué cosa? —Cuestioné confundida.
—No muerdas tu labio inferior.. ¿Sabes lo que causa en mí eso? —Sonreí.
—No..
—Vuelves un nudo mis pensamientos y hormonas. —Reí.
—¿Qué?, tú sonríes, estamos a mano, ¿No? —Sonreí.
—Vale.. —Susurró con su mirada hacia otro lugar, curvando sus labios en una sonrisa— ¿Qué dice la tuya? —Giró su cabeza y me quedó mirando directamente a los ojos, de nuevo.
—Ahm.. —Tomé la galleta en mis manos y la abrí, el papelito salió o más bien, cayó al suelo— “¿Quieres ser mi...” —No hablé más, no podía creer lo que decía, era.. imposible.
No bastó con leerlo una vez, debí leerlo aún más veces para creerlo.
—“¿Quieres ser mi novia?” —Musité en voz alta, le miré incrédula y él, nada más sonrió dulce.
—¿Y bien?.
—¿No.. no es un sueño? —Susurré, es que ésto no podía ser verdad. Rió.
—No lo es.
—Yo..
Sentí como Pedro se levantaba de mi lado y quedaba frente a mí, con esos penetrantes ojos Marrones que tanto amaba.

Sonreí, sonreí como jamás lo había hecho, estaba más feliz que nunca.
Salté de mi lugar y me tiré sobre él, haciendo que ambos cayéramos sobre el suelo. Su melodiosa risa se hizo presente y yo uní nuestros labios en un lento y dulce beso, que, por falta de aire, se deshizo.
—¡Claro que quiero ser tu novia! —Exclamé emocionada mientras le abrazaba y escondía mi rostro en su pecho.
—_____ —Susurró él a mi oído— _____, mírame. —Ordenó.
—¿Sí? —Levanté la mirada, estaba segura de que mis ojos brillaban en ese momento.
—Quiero mi vida junto a tí.. —Corrió uno de los cabellos que se escurrieron por mi rostro hasta tras mi oído— te amo.
—Que curioso, —Dije coqueta— deseo lo mismo. —Sonreí— Te amo.

Me sonrió nuevamente y yo le seguí, tomó mi mentón y acercó mi boca a la de él, para besarnos, por primera vez, como novios.



Ashdgyushjdfsdj Aww  ya son novioas :') 

Capitulo 31


Días Después

—Te amo.. —Murmuré sobre sus labios.
—Yo no. —Musitó con una sonrisa, le miré extrañada— Te amo, te adoro, me encantas.. —Dió un beso fugaz en mis labios. Ruborizada, le abracé— Debemos poner en marcha el vehículo, los de atrás están furiosos haciendo sonar la bocina —Rió.
—Lo siento —Me disculpé y volví a mi asiento, él encendió el motor y continuamos nuestro camino.

Ahora sonaba “Sorry Seems To Be Hardest Word”, díos mío, Elton John es el mejor artista de la música.
—“Is sad, so sad..” —Canté mirando hacia la ventanilla del automóvil, a pesar de toda ésta alegría que poseía ahora mi ser, una parte de mí estaba triste con respecto a mi familia, o lo que quedaba de ella, mi madre.
—No te preocupes por tu madre. —Musitó él con voz dulce como si hubiese leído mis pensamientos— Todo se arreglará entre ambas, una madre nunca odia a su hija o hijo.. —Ahora su voz se cortaba, claro, Anne. 
Ella había fallecido mientras yo estaba enfadada con los chicos sin razón alguna. Ella era tierna, delicada y muy buena persona, aunque le haya visto una vez, me quería como si su hija fuese.
—Discúlpame, no fué mi intención hacerte recordar a Anne.. —Musité en un susurro triste.
—Descuida, no fué tu culpa. 
Volteé a mirarle y su vista estaba en el frente, seria y contenía sus lágrimas. Una de mis manos se dirigió a su ondeado y brillante cabello, le acaricié de una manera tierna y él me volteó a mirar con una sonrisa en sus labios.

Cuando le ví por primera vez, jamás creí que sería así, tan dulce y sensible, ya que su aspecto era de “chico malo”. Por mi parte, al igual que muchos, pensé que era un delincuente, pero siempre que oía que hablaban mal sobre él, yo intervenía en la conversación, defendiéndolo, diciendo lo contrario. Siempre me llamó la atención.
—¿Estás mejor? —Cuestioné dulce. El camino cada vez se hacía más obscuro, desconocía donde me llevaba, pero confiaba en él.
—Sí, contigo todo es mejor. —Sonrió.
—¿Qué fué lo que pensaste la primera vez que me viste? —Cuestioné, mientras la canción “Goodbye Yellow Brick Road” sonaba en el radio.
—Que eras muy hermosa. —Contestó, sonreí.
—Que va, hablo en serio. —Reí.
—Es la verdad. —Sonrió— El primer día en que llegaste a Black, yo iba tarde, y cuando entré a el aula, te noté al instante, reías con April, destacando entre la gran cantidad de alumnos que asistieron aquel día. Pensé que serías una chica más que creería los falsos rumores, que temería de mi y se alejaría al instante, pero al contrario. Un día llegaste y me dijiste todo lo que tenías que decir, creo que fué el tercer día en que iniciaste las clases. —Rió— Mencionaste unas palabras muy divertidas.
—No las repitas, por favor. —Dije mientras llevaba ambas manos a mi rostro, reí.
—“No me asustas, Alfonso”. —Musitó riendo— Vale, volviendo al tema. No sonreía, no reía, no hablaba demasiado, solo lo hacía con Daniel y Kevin, y acepto que estaba enfadado con todo el mundo. Siempre llamaste mi atención, pero aún más cuando nos encontramos en el corredor del instituto, te estrellaste contra mi y casi caes al suelo, pero no lo hiciste, gracias a mí. Creo que fué la primera vez que mis ojos hicieron contacto con los tuyos, brillaban en ese instante.
—Cuando vi tus ojos verdes.. también tenían un brillo, eran únicos y aún lo son —Sonreí.
—Soy hermoso y único —Rió.
—Ego.. —Canturrié— ¿Cuánto tiempo falta?, ya van dos horas.
—Son las 20:03, aproximadamente quedan diez minutos.
—¿Dónde iremos?.
—¡Vamos! ¿Continuarás con eso?, —Rió— es una sorpresa.
—Bien, bien. Me rindo. —Reí.
Mi bolsillo vibró, —Mi celular— pensé. Lo saqué de allí y lo llevé a mi oído, tenía número desconocido.
—¿Hola? —Atendí.
—Serás mía, nuevamente, cueste lo que cueste. —Habló la voz del otro lado, Chaz.
—Eres un idiota, no estoy para bromas. —Dije con fastidio.
—No es una broma Paula. Si no fuiste mía por las buenas, lo serás por las malas, haré todo lo posible para recuperarte. —Musitó, yo temblé.
—¿Por las malas?, ¿A qué te refieres? —Cuestioné con temor.
—Me desharé de cualquier obstáculo que se interponga entre nosotros, me vale mierda lo ocurrido con Katie, solo tengo ojos para tí como tu los tenías para mi hace un tiempo. Suerte con tu noviesito nuevo Paula. —Cortó la llamada.

El teléfono celular resbaló por mi mano y cayó al suelo del vehículo. Estaba temblando, no sabía de lo que era capaz Chaz, pero por sus palabras, podía hacerme una idea.
—¿Estás bien?, ¿Quién era? —Preguntó Pedro a mi lado.
—Chaz.. —Musité en un hilo de voz y él frenó bruscamente.
—¡¿Qué quería ese imbécil?! —Elevó la voz y golpeó al manubrio.
—Me.. me ha dicho.. me ha dicho que se deshará de cualquier obstáculo que se interponga entre yo y él.. —Tartamudeé, no podía articular una frase bien.
—¡¿Qué diablos se cree ese hijo de perra?! —Cuestionó enfadado, luego me miró y sus ojos poseían algo que jamás había visto en ellos, furia.
—Tengo.. miedo..
Mis ojos se cristalizaron y luego lágrimas recorrieron mis mejillas. No quería que nada ocurriese con Harry o con los “obstáculos” a los que se refería.
—Tranquila.. —Musitó Pedro. Él era tan bipolar que ahora su mirada era pasiva y dulce.
Llevó una de sus manos a mi rostro y con su pulgar limpió aquellas invisibles gotitas que caían por mis mejillas.
—Lo siento, tranquila, no debí enfurecerme así.. —Susurró— No ocurrirá nada mientras yo te proteja y esté a tu lado Paula, ¿Recuerdas?. —Asentí con la cabeza— Ahora bajemos, ya estamos aquí. —Sonrió— Solo.. disfruta lo que te espera esta noche.
—Sí. —Sonreí, únicamente debía pensar en él y cosas buenas, nada ni nadie arruinaría ésta noche con Pedro.
—En fin, —Suspiró— ya estamos aquí. —Sonrió, diablos, su sonrisa era perfecta y hermosa.
—¡Woho! —Celebré con un aplauso mientras él reía.

Pedro bajó del vehículo y segundos después abrió mi puerta, para que pudiese salir de éste.
—Gracias —Sonreí dulce.
—No hay de qué. —Sonrió— Ahora cierra tus ojos —Ordenó.
—¿Por qué?
—Es parte de la sorpresa. ¿Por favor? —Hizo un puchero. ¿Quién resiste a su dulzura?.
—Vale —Sonreí dejando a la vista las perlas bajo mis labios. 
Cerré mis ojos.

Sentí el tacto de su mano contra la mía y luego besó mi mejilla, reí por lo bajo y me guió donde se encontraba la “Sorpresa” que tenía preparada.

Capitulo 30


—¿Por qué no las envía ahora?.
—Porque nadie le obedecería, solo sus cobardes camaradas. —Comentó Daniel.
—Si jamás hubieran ido a ese horrible lugar, esto no estaría ocurriendo. —Musité fría, continuaba enfadada con ellos, pero no por su, ahora, no falsa promesa, sabía la verdad sobre eso; si no, porque habían asistido a aquel pub.
—Pero, recuerda la causa.. —Habló Jay— fue por tí, queríamos olvidar como te alejaste de nosotros.. —Sentí una gran culpa, era verdad.
—Lo siento.. —Susurré arrepentida.
—¡Abrazo grupal! —Gritó Loueh, haciendo que todos nos uniéramos en un lindo abrazo amistoso.

(...)

Llegué a mi hogar, a eso de las 14:43 PM, seguida de Pedro. Mamá había ido a algún lugar desconocido —Para mí— por asuntos de trabajo.
—Puedes observar televisión si quieres.. —Sugerí a él mientras yo seguía caminando hacia mi habitación.
—Espera.
Tomó mi mano y me atrajo hacia él, uniendo nuestros cuerpos, muy pegados; y luego nuestras bocas en un suave beso que luego se volvió fogoso..
—Te amo, ¿Lo sabías? —Habló entre besos.
Me guió a las escaleras, aún sin alejar nuestros labios y entramos hasta mi habitación, para luego, caer sobre la cama.

Pedro besaba con delicadeza y me acariciaba de la misma manera, como si de un cristal se tratase, los besos eran interrumpidos por pequeñas risitas de ambos.
—También te amo, y con todo mi corazón.. —Contesté tierna, mientras la vestimenta desaparecía de nuestros cuerpos.
—¿Estás segura de que quieres esto? —Preguntó sobre mis labios con la respiración agitada.
—No eh estado más segura de algo en mi vida. —Musité con una sonrisa coqueta, mientras que rodaba para dejarle a él bajo de mí.
—Serás mía, así nadie podrá acercarse a tí. —Sonrió a lo que yo reí y comencé a acariciar sus pectorales, hasta llegar centímetros más arriba de su zona baja, donde, al rosarla.. ocurrió algo que jamás podría ser capaz de olvidar.


—Te amo, te amo, te amo.. —Me dijo con la respiración entrecortada.
—Yo también.. te amo de aquí al infinito y más allá.. —Musité mientras dejaba rastro de un fugaz, pero tierno beso en sus labios.

(...)

Al día siguiente.

Abrí mis ojos y logré sentir el suave latido del corazón de Pedro, subí la mirada a sus hermosos ojos verdes y aún permanecían cerrados desde el día anterior.
Intenté sentarme en la cama pero me fué imposible gracias al fuerte brazo de Pedro rodeando mi cintura. Con cuidado levanté su extremidad y la dejé a un lado, gruñó y ésta regresó a mi.

Suspiré con una sonrisa.

—Se que estás despierto. —Musité tierna.
—No te alejes de mi lado.. —Dijo volteando su cabeza hacia la izquierda, poseía aquella hermosa sonrisa que me volvía loca.
—Quiero darme un baño.
—¿Qué hora es? —Preguntó en un bostezo.
—No lo sé, no puedo moverme —Reí.
—Tienes razón —Rió mientras veía la hora en su teléfono celular— es temprano.. —Susurró— marcan las 15:13 PM.
—¡¿Para tí eso es temprano?! —Solté una carcajada— Hemos faltado por segunda vez al instituto y dormimos una eternidad. Debo darme un baño..
—Y alistarte más hermosa de lo que estás —Sonrió y le miré confundida.
—¿Qué? ¿Por qué?.
—Es una sorpresa, además el viaje será largo.
—¡¿Dónde iremos?! —Cuestioné como una pequeña de cinco años.
—Sor-pre-sa. —Separó en sílabas y besó mi frente— Vale, ve a asearte. —Sonrió.
—Cierra los ojos —Ordené— no quiero.. no quiero que me veas desnuda.. —Dije con un tono rojizo en mis mejillas.
—Pero si ya te eh visto completamente desnu..
—¡Que no! —Exclamé con una risita— Cierra los ojos Pedro.
—Vale, vale.. —Dijo con una sonrisa y los cerró.

Quitó su brazo de mi cintura y rápidamente me puse en pié, para luego, dirigirme al cuarto de baño.
—¿Puedo abrirlos ahora? —Gritó Pedro desde mi habitación.
—¡Sí! —Exclamé, para luego regular la temperatura del agua y adentrarme a la bañera.

(...)

—Ya estoy. —Avisé mientras bajaba las escaleras, Pedro se encontraba sentado sobre el sofá ojeando un libro— ¿Sabes?, me alegro que no seas el amargado y mal chico de antes —Musité una vez abajo, viró su mirada hacia mi persona y abrió sus ojos como platos, literalmente.
—Luces.. —Articuló parándose del sofá blanco— hermosa, me sorprende cuan hermosa puedes llegar a ser.
—¿Eso crees? —Reí nerviosa con las mejillas más que rojas— Gracias, aunque tu eres más perfecto que cualquier chico en el mundo. —Dije mientras me acercaba a él.
—Te quiero. —Musitó y me rodeó la cintura con ambos brazos.
—Yo más. —Besé fugazmente sus labios— ¿Nos vamos? —Sonreí.
—Claro, señorita. —Reímos y me guió hacia la puerta de entrada, donde me dejó salir antes.

Abrió la puerta de co piloto de su vehículo y con una sonrisa, me adentré a este.
—¿Dónde iremos? —Cuestioné nuevamente.
—Sorpresa.
—¿Dónde?.
—Es una sorpresa. —Dijo una vez más.
—Vale.. —Me rendí, él ya se encontraba sobre el asiento piloto.

Saqué la radio de la guantera y la situé donde se debe, busqué un disco —donde antes se encontraba su radio— y me encontré con uno de Elton John, diablos, como amo su música, aunque jamás creí que a Pedro también le agradase él.
—¿Te gusta Elton John? —Cuestioné volteando mi cabeza a la izquierda.
—Sip. —Respondió tierno— ¿Y a tí?
—Me encanta. —Sonreí y adentré el CD dentro de la radio, automáticamente sonó “The Way You Look Tonight”.
—“And I can´t explain, but there´s something about the way you look tonight, takes my breath away”. —Cantó Pedro observándome con una sonrisa, su voz era hermosa, no debía desperdiciarla— Ésta canción va dedicada a tí.
—¿Bromeas? —Reí— soy horrible todo el tiempo, con cualquier atuendo.. luzco mal.. —Bajé la mirada.
—¡Paula Chsves, es la mujer más hermosa de todo el planeta Tierra! —Gritó como enfermo mental por la ventana piloto.
—¡¿Qué diablos haces?! ¡Cállate! —Exclamé sonrojada— Pensarán que estás loco —Reí.
—¿Qué importa lo que ellos piensen? —Dijo con una sonrisa.
Típico de él, no le importa nada de lo que piensan o rumorean los demás a sus espaldas.
—A mi sí, siempre me ha importado lo que piensan ellos sobre mi persona. —Musité bajando la mirada, nuevamente.
—Ellos no saben de las cosas que hacemos, no saben acerca de todos los “Te amo” que nos decimos diario, y si lo supieran, estarían celosos. No saben sobre nuestra historia, todo lo ocurrido, todo lo que esperé para poder estar a tu lado. No saben lo especial y perfecta que eres, no saben sobre el cambio que le has hecho a mi corazón, a mi personalidad. Ellos pueden decir lo que quieran, no nos conocen, ¿Por qué juzgarnos?. —Dijo cuando el semáforo se tornaba color rojo, se detuvo.

Le miré atónita, jamás, nadie me había musitado aquellas tan bellas palabras. Pedro me hacía sentir perfecta, especial, algo que nunca nadie logró, ni si quiera Chaz. Simplemente me acerqué a él con necesidad, y le besé en los labios, expresando todas las emociones que tenía dentro, le amaba y mucho.

Él jamás fué como los demás chicos, siempre fué especial y único, atento y tierno. Todos los problemas ocurridos, quedaron en el pasado, hay que ver al futuro, que es lo que realmente importa.. y mi futuro.. era estar con él para siempre, por el resto de la humanidad..

miércoles, 28 de agosto de 2013

Capitulo 29


Cada centímetro que se acercaba, yo retrocedía uno más, sus ojos color cafés penetraban mi mirada nerviosa, podría jurar que sabía todo lo que pensaba en estos momentos. Sentí que mi espalda topaba contra la pared y él, con su extremidad derecha apoyada sobre ésta, nos alejaba escasos centímetros el uno del otro.
—Hace poco tiempo te conocí, lo sé. Pero hay algo en tí que.. no lo sé, me atrae, me gustas. —Musitó con lentitud, ahora nuestras narices rosaban.


Cada ves George se acercaba mas.. Nuestros Alientos se chocaban.. Hasta que el me beso..
Fue un beso apasionado pero me separe rapidamente

—George.. —Bajé la mirada— lo siento, yo..
—“Amo a Pedro”. —Completó con una risita mientras mis mejillas obtenían un color más intenso que el rojo— Lo sé, pero.. deseo esto más que nada en la vida. —Dijo acercándose aún más.
—No George, esto no está bien. —Hablé quitando su brazo de la estúpida pared que había provocado que nos acercásemos más— Yo no puedo.. simplemente no puedo hacerle esto a Pedro. aunque no seamos nada, le quiero con toda mi alma.. y también sé que siente lo mismo por mí, solo que.. no sabe cumplir promesas.. —Dije triste. Sentí sus brazos rodearme y correspondí a este abrazo al instante.
—Tranquila.. —Susurró a mi oído y un escalofrío recorrió mi cuerpo, pero me sentía protegida bajo sus extremidades.
—¿Sabes? No quiero perder a un amigo como tú. —Murmuré y me alejé centímetros de él— Es por eso que no.. no atendí a besarte —Hice una pausa— ¿A qué se refería Pedro con “Quieres arrebatarme a otra persona más que amo”? —Cuestioné y visualicé como hacía una mueca de desagrado.
—No lo sé, solo lo dijo. —Musitó rápidamente— Ahm.. debo ir a casa, mañana hay instituto y no despertaré si duermo menos de tres horas —Rió nervioso, ¿Cuánto tiempo había transcurrido desde mi llegada?.
—Pero..
—Adiós, cuídate. —Dijo mientras besaba mi mejilla y desaparecía por mi terraza.

No le dí mas vuelta al tema y me dirigí al armario para buscar una pijama, pero claro, no había ninguna gracias a las criadas. Tomé una camiseta ajustada y un pantalón de buso, similar a la tela de un pijama, para luego, quitar las prendas que traía sobre mi cuerpo y reemplazarlas por éstas otras.
Abrí mi cama y me adentré en ella, por unos segundos miré atentamente al blanco techo, pero luego decidí chequear mi celular.

“27 llamadas perdidas y 12 mensajes de texto sin leer”, indicaba mi pantalla. Primero revisaría las llamadas y luego los mensajes, mi rutina.

“Usted tiene 25 llamadas perdidas de Pedro, 2 llamadas perdidas de Daniel”. Necesité leer más de cinco veces aquella información ¿Pedro había marcado a mi número tantas veces? ¿Estarán preocupados por mí?, no, claro que no, los rompe promesas jamás se preocupan por los demás..

Me dirigí a mensajes, todos pertenecientes a él y no abriría ninguno, de seguro solo serían más falsas promesas, por lo cual, borré todos y cada uno de aquellos mensajes de texto. Mis ojos, como siempre, adquirieron pequeñas gotitas de decepción, lo que ocurría realmente me lastimaba..

(...)


—¡Paula! ¡Despierta! —Oí que gritaban a mi oído.
—Cinco minutos más.. —Respondí somnolienta.
—¿No despedirás a tu mejor amiga y a tu hermano, cuando no los verás en dos meses más?
—Lo siento.. —Dije tallando uno de mis ojos— ¿Hora?.
—8:23 AM.
—¿Qué con el instituto? —Cuestioné, esta vez, bostezando.
—No asistirás un día, no creo sea problema. —Sonrió.
—Vale —Sonreí— y.. ¿A qué hora es tu vuelo?.
—En dos horas. —Hizo una pausa y le observé con detenimiento, David llevaba camiseta blanca y unos simples jeans obscuros— ¿Qué esperas? ¡Anda, ve a alistarte! —Me regañó.
—¡Vale, vale! —Exclamé defendiéndome— No demoro demasiado en eso..
—Sí claro..
—¿Qué insinúas,? —Entrecerré mis ojos.
—¡Vístete! —Gritó y se retiró de la habitación con una sonrisa.
—Mandón. —Bufé.

Tomé dos toallas —Una para el cabello y otra para mi cuerpo— y quité el atuendo que traía sobre mi cuerpo, para luego, adentrarme al cuarto de baño y a la bañera.
Es relajante sentir como el agua se desliza por todo tu organismo, al menos para mí, hacía que olvidara cada una de las mentiras y problemas que existían en mi vida..

(...)


—¿Listo? —Cuestioné con una sonrisa.
—Siempre —Sonrió.

Mark esperaba en la camioneta de mamá, junto con ella. Liam abrió la puerta derecha trasera para que yo entrara en ésta, reí ante su acto de caballero y subí, luego él.
—¿April estará en el aeropuerto? —Pregunté.
—Sí —Confirmó él.
—Es extraño que ambos estén saliendo, jamás me acostumbraré —Reí.
—Lo sé.. pero, aunque no lo creas, fue gracias a tí que ella me gustase.
—¿Qué?
—Ya sabes, aquel día en el parque de diversiones, con April subimos a la montaña rusa.. y bueno.. —Rascó su nuca— descubrí que ella era especial. Me sentí atraído por ella en el momento que tomó asiento a mi lado.
—¡Awww!. —Exclamé con ternura— Esas palabras en tí sonaron tan gay.. —Reí.
—¡Hey! —Se quejó— no soy gay, ovni. —Desordenó mi cabello.
—¡Con mi cabello no, con todo menos con él! —Exclamé, jamás me agradó que alguien tocara mi cabello, podrían desordenar lo no ordenado que está— Haría exactamente lo mismo si al menos tuvieras cabello. —Bufé.
—Tengo.. algo.. muy escasos. —Sonrió.
—Eres un gay con cáncer.
—Tu un ovni con cabello afro.
—¡No es afro! —Exclamé.
—¿Podrían guardar silencio? —Cuestionó mi madre con fastidio— Parecen niños pequeños..
—¿Esperas que seamos como tú? —Mi voz cambió a un tono frío— No quiero ser alguien amargada en la vida.. —Viré la mirada hacia la ventana.
—¡Guerra de cosquillas! —Gritó David, me tomó desprevenida y comenzó por mi punto débil, mi estómago.

Todo el camino al aeropuerto, David me torturó con cosquillas, y claro, no me quedé atrás, encontré una cuchara tirada sobre el suelo del vehículo y le amenacé con ésta, cinco minutos antes de llegar a nuestro destino.

Al llegar, bajé corriendo y David a mis espaldas, la cuchara malvada había quedado dentro de la camioneta, por lo tanto, podría hacerme las cosquillas que quisiese.
—¡Te alcanzaré! —Gritó a un metro de distancia.
—¡Nunca! —Respondí de la misma manera, iba de espaldas observando cuan estúpido se veía Liam corriendo, pero corría demasiado sexy.
—¡Cuidado! —Exclamó él.
—¿Eh?.. —Logré articular antes de estrellarme contra alguien, cerré mis ojos para recibir el impacto, pero simplemente, caí sobre él o ella— Mierda.. —Susurré— Lo sien.. —No alcancé a completar la frase, ya que la persona con la cual había caído al suelo, era.. Pedro— ¿Qué haces aquí?.
—Gracias por ayudar a que me levantase. —Dijo irónico, aún continuaba sobre él. Rápidamente me levanté y le extendí una de mis manos para que se pusiera en pie— Hemos venido a..
—¡Te atrapé! —Oí a mis espaldas y sentí el tacto de sus manos sobre mi estómago.
—¡No, basta! —Reí a carcajadas— ¡Estoy.. estoy en una.. conversación seria con.. Pedro..! —No podía hablar de corrido, finalmente pateé la parte baja de Liam con una de mis piernas y se alejó de mí. Suspiré.
—Due..le.. —Musitó David sobre el suelo, retorciéndose de dolor.
—Lo siento pero necesitaba que me dejaras en paz. —Sonreí— Te quiero. —Dije con ternura.
—Así.. veo.. —Respondió en un murmuro.
—¿Qué decías? —Me volteé a observar a David que nos observaba como si aliens fuésemos.
—Ahm.. hemos venido a despedirnos de David y April, después de todo, somos amigos.. —Dijo él.
—Claro. —Musité fría.
´Pedro me observó triste.
—Anoche marqué a tu número.. escucha Paula, yo..
—No. Cállate; ¿Dirás otra mentira, verdad? —Sonreí irónica.
—Aquello no fué una mentira, surgió algo urgente y..
—¿Dejarían sus problemas de parejas para después? —Dijo una tercera voz, volteé, April.

Suspiré.

—No son problemas de parejas.
—Pero es algo similar.. —Dijo ella— ¿Qué diablos ocurre con David? —Musitó viéndolo tirado sobre el suelo.
—Hola.. amor.. —Saludó él en un murmuro.
—¿Ho..la? —Saludó April encarnando una ceja y riendo— ¿Qué le hicieron? —Hizo un puchero.
—¡Me hacía cosquillas sobre el estómago, mientras tenía una conversación seria!.
—Pedro ¿Podrías ayudarle a estar en pie? —Pidió ella.
—Seguro —Respondió Pedro sin ánimos, era extraño oírle hablar con aquel tono de voz, me había acostumbrado a su voz divertida y alegre..
—Gracias. —Agradeció David de pie— Eres malvada.. —Susurró a mi oído.
—Lo merecías —Forcé una sonrisa, ¿Cómo curvar mis labios sinceramente cuando estás decepcionada de “Tu persona especial”?.


“El vuelo con destino a Irlanda saldrá en diez minutos, por favor, abordar”, anunció una voz femenina por el alto parlante.

Bauti, David y April estaban listos para abordar el avión, Jay, Kevin,Daniel, Pedro y yo, ya nos habíamos despedido de ellos como se debe y ahora observábamos como subían a éste.
—Bauti comerá toda la horrible comida del avión. —Bromeó Kevin a lo que todos reímos, no logré contener mi imagen fría frente a ellos gracias a aquel comentario.
—¡Adiós! —Gritaron Davis Bauti y April al unisono.
—¡Hasta luego! —Gritamos nosotros y los demás subieron a su vuelo.
—Paula.. —Me llamó Jay— ¿Estás enfadada? —Cuestionó en un susurro inocente.
—¿Qué crees tú? —Cuestioné obvia.
—¡Que no! —Exclamó y la fulminé con la mirada— Lo siento. —Se disculpó— Por favor, no te enfades con nosotros, no estaba en nuestros planes ir al pub la noche anterior, pero el imbécil de Drew organizó un lío enorme y luego continuó con disparos, por lo cual, debimos ir.
—¿Qué? ¿Y por qué ustedes debían ir?.
—Somos como.. ahm.. los “Reyes” de ese lugar. —Dijo Kevin y yo solté una carcajada.
—¿Es broma, no? —Reí con más intensidad.
—No. —Musitó Pedro, frío como en invierno.
—No es fácil ganar ese puesto.. —Dijo Daniel desordenando su cabello.
—Vale, vale.. pero.. ¿Qué tiene que ver que ustedes sean los “Reyes” del pub con asistir a ese horrible lío?.
—No es el lío —Habló Pedro— por nuestra parte, no hubiéramos ido por eso. El problema es Drew. —Hizo una mueca de desprecio— Es un malnacido que quiere robar nuestro puesto..
—¿Por qué no se dejan robar el puesto? —Cuestioné— Aquel lugar es peligroso y ustedes están enterados de que lo odio.. podrían salir lastimados, como la última vez.. Louis fue el más afectado.
—Él es todo un salvaje. —Rió Jay— No es tan fácil como crees, Paula.
—¿Por qué?.
—No sé cómo pero, Drew sabe de tu existencia y si el trono es de él, mandará a sus tropas a por tí y abusarán de tí. —Dijo Pedro.

Capitulo 28


—¡Hey, Paula, alto! —Gritó él a mis espaldas, lo ignoré y continué con mi camino, pero sentí su tacto en mi mano derecha, su mano estaba fría y Pedro tiritaba— Por favor..

—No quiere hablar contigo Pedro. —Dijo George acercándome más a él.
—No es tu problema Shelley. —Contestó Pedro frío como el hielo. Ahora la pregunta era, si fueron amigos en un pasado y Pedro cambió, superó todo, ¿Por qué no lo son nuevamente?.
—Ella no quiere estar y hablar contigo. —Repitió.
—¿Quieres arrebatarme a otra persona más que amo? —Preguntó Pedro en un hilo de voz, ¿Qué?.
—¡Hey, basta! —Exclamé liberándome de ambos— Haré lo que quiera, es mi vida. —Dije dura mientras me iba— Oh, y otra cosa —Me volteé— no soy un juguete, George, gracias pero poseo una boca que puede decir todo lo que necesite, no necesito a alguien que lo haga por mí. Y Pedro.. —Suspiré mientras sentía las lágrimas caer— he caído en todas y cada una de tus estúpidas falsas promesas.. ahora no caeré en una más, piérdete.
Fué lo último que musité, ya que luego de eso, bajé rápidamente las escaleras y comencé a caminar sin rumbo alguno al salir.

¿Por qué mintió? ¿Por qué soy una estúpida?, ¿Cómo no lo ví venir de Pedro?. Me odiaba a mi y a ellos en estos momentos, ¿Es tan difícil comprender que no quiero perder a alguien más en mi vida?.

Algunos dirán que es exageración, pero para mí no lo es, aquellos que lo dicen no saben nada de lo que ocurre en mi vida. Me duele cada vez que alguien libera lágrimas, me duele perder a alguien en mi vida, preferiría mil veces fallecer por ellos. Me lastima que oculten la verdad y más si es él quien lo hace..


Llegué a casa y automáticamente viré mi vista al reloj, marcaba las 00:15 AM, había tardado una eternidad en todo el trayecto caminando hasta mi hogar.
Me dirigí a las escaleras y con lentitud las subí, todo permanecía en obscuro y no se oía sonido alguno.

Entré en mi habitación y prendí la luz, mis ojos pesaban y mis mejillas se encontraban mojadas con lágrimas que no querían parar de salir.

Divisé, a distancia, un corta cartón y la idea más estúpida vino a mi mente. Cortar mis venas. Me acerqué a éste y lo tomé entre mis manos temblorosas, cortarlas sería el único escape de mis problemas, mentiras.. todo.

Lo acerqué a las venas de mi muñeca y cuando estuve a dos segundos de hacerlo, lo tiré. Cortar mis venas no solucionaría nada, solo traería más problemas.
Es cierto, muchas chicas lo hacen, pero me pregunto si han pensado en que hay personas a su alrededor que las aprecian, gente que realmente las ama y no están enteradas..

Oí que alguien golpeaba repetidas veces mi ventana que daba a la terraza, tomé un libro y me acerqué con dudas a ésta y la abrí, cerré mis ojos y golpeé con todas mis fuerzas a la persona del otro lado.
—¡Shet! —Exclamó el individuo, con rapidez abrí mis globos oculares y quedé perpleja al ver de quién se trataba.
—¡Diablos, lo siento! —Me disculpé— Creí que eras un ladrón o algo por el estilo..
—Descuida, es mi culpa.. —Sonrió sobando su frente— Por cierto, siento todo lo que ocurrió allí, yo solo quise..
—No te preocupes. —Lo interrumpí y quité su mano de donde le había golpeado— Soy una estúpida, esto dejará un morado, es más, ¡Sangra! —Dije acariciando su frente.
—No exageres —Rió— fué solo un golpe.
—Eso no importa. —Musité mientras tiraba de su brazo para que se adentrara a la habitación— Toma asiento sobre mi cama. —Ordené mientras buscaba algunos artículos de enfermería.
—Eres idéntica a como eras de pequeña.. —Dijo con voz tierna, volteé y lo encontré observando una de mis fotografías enmarcadas donde estábamos mamá, papá y yo.
—¿Poseo rostro de bebé? —Reí.
—Sí —Rió— además, aún eres muy linda. —Sonrió.
—Basta, no lo soy.. —Reí nerviosa— George..
—¿Sí?
—¿Qué ocurrió con Pedro? ¿Se encontraba bien?. —Cuestioné impaciente. Mi enojo perduraba, pero aún así me preocupo por él.
—No lo sé, fuí tras de tí cuando te marchaste, pero no logré encontrarte..
—Lo siento —Susurré— Levanta tu rostro.
Obedeció y comencé a deslizar el algodón con algo de alcohol sobre su herida, de vez en cuando hacía muecas de dolor, pero rápidamente las quitaba.

—Paula.. —Susurró.
—Dime. —Dije mientras guardaba el alcohol junto con el algodón.
Sentí el tacto de su mano contra la mía y me volteó para dejarme, justamente, observando directo a sus ojos. Brillaban, pero no eran como los de Pedro.
—Hay algo que eh querido hacer desde que llegué.. —Musitó invadiendo mi espacio personal, su respiración chocaba contra mi nariz.
—¿Q..Qué?.. —Susurré nerviosa mientras él, solo se acercaba cada vez más..

lunes, 26 de agosto de 2013

Capitulo 27


—Hasta luego, Ángela —Sonreí.
—Bye —Saludó con su mano.
Salí de la habitación donde los niños ya dormían y cerré la puerta. 

Caminaba por el pasillo cuando me topé con esa puerta. Aquella puerta de hospital donde se encontraba Charlotte White. Diablos, la había olvidado, su historia había quedado inconclusa..
Me acerqué a ésta insegura y toqué nerviosa.
—Adelante —Habló la persona dentro.
—¿Charlotte?.. —Entré con timidez.
—¡Oh, Paula!, ¡Que bien que vuelvas! —Sonrió con ternura.
—Lo lamento, Pedro..
—¿Pedro? —Cuestionó confundida.
—La persona más dulce de este planeta. —Sonreí mientras mis mejillas tomaban color.
—¡Tu novio! —Exclamó con una risita.
—No, aún no. —Reí— Venía por el final de su historia..
—Oh claro —Sonrió— ¿Dónde quedamos?.
—“Bajo un árbol de flores de cerezo, él le confesó algo que cambiaría su vida para siempre”.
—Tienes razón, dijo que..
Y mi celular comenzó a vibrar dentro de mi bolso, ¡Maldición! ¿Por qué siempre en la parte interesante de la historia, algo lo interrumpe?.
—Lo siento Charlotte, tengo una llamada. —La anciana asintió con la cabeza y me dediqué a retirarme de su habitación— ¿Hola? —Contesté con fastidio.
—¡Paula! ¡Ven rápido, los chicos! —Gritó Jay con preocupación.
—¿Qué.. qué ocurrió? —Cuestioné con el ceño fruncido.
—¡Solo ven al pub lo más rápido que puedas, por favor! —Exclamó y se oyeron disparos. 
—¡Lo siento, Charlotte! ¡Mañana hablamos, adiós! —Me despedí.
—Hasta mañana —Respondió con una sonrisa.

Jay cortó la llamada en el momento en que se oyeron disparos. ¡Diablos! ¡Les eh dicho que no fueran a aquel horrible lugar! ¡Maldición!.

Hice frenar un taxi para que me llevase a mi destino, pero respondió de mala manera, por lo cual, por orgullo, me digne a correr y para empeorar la situación, llovía. ¡Maldita sea!

—¿Paula? —Oí a un lado mientras corría.
—Ahora no, debo llegar rápido. —Dije con lágrimas en los ojos, la preocupación de que les habría ocurrido a los chicos me asesinaba por dentro.
—Te llevaré. —Musitó y reconocí esa voz, no le había visto en días.
—¿George? —Paré en seco— ¿Pero qué..?
—No es tiempo de preguntas, luego hazlas, ahora, ¡Sube! —Ordenó.
Asentí con la cabeza y sin temor alguno, subí a su motocicleta. George me hizo entrega de un casco protector y me aferré a él cuando comenzó a rechinar las ruedas.
—¿Dónde es?
—Es el pub más cercano al anfiteatro. 
—Allá vamos. 

George iba a una velocidad increíble, a todo lo que daba. El temor volvió a mi persona y enterré mis uñas libres de manicure en su torso.
—Romperás mi pecho. —Dijo con una risita.
—Jamás me han agradado las motocicletas. —Confesé— Además, ahora estoy preocupada por Pedro y los chicos, se oyeron disparos desde la otra línea.
—Tomaremos un atajo. 
Con una movida rápida, se adentró en un callejón obscuro y automáticamente cerré mis ojos, los feos recuerdos volvían a mi mente en estos minutos.

Flashback.

El viento golpeaba mi rostro de una manera suave, comencé a despejar mi mente y sin notar hacia donde iba me adentré en un callejón obscuro.

—Vaya, vaya.. —Susurró alguien— ¿Qué tenemos aquí? —Un chico alto y vulgar salió de una sombra que ocultaba su rostro.
—¿Qué quieres? —Dije neutra para que no se notara el miedo que recorría mi ser.
—Estas buena.. —Dijo acercándose más, mordió su labio inferior con deseo y recorrió con su lengua todo su labio.
—Si que estás buena.. —Oí otra voz detrás mío.

Fin Flashback.

No Paula, no. Olvida eso, ya todo quedó en el pasado, Pedro te rescató de aquella vez y de muchas más. Ahora es tu turno de ayudarle a él.
—Descuida, estaremos allí en menos de treinta segundos.
—S..Sí. —Tartamudeé.
—¿Ocurre algo?.
—¿Continuamos en el callejón obscuro? —Cuestioné con temor.
—No, ya lo hemos dejado atrás.
—Genial —Suspiré.

George estacionó la motocicleta y visualizamos a una gran cantidad de personas retirándose del pub, incluso al gorila de la entrada. 
—Rápido. —Dije con preocupación, no veía salir a Jay, Kevin, David o Pedro, ninguno de los cuatro.
—Malditos malnacidos.. —Susurró entre dientes un horrible hombres de cabellos obscuros, a su lado iban dos hombre más con grandes músculos en sus extremidades, ayudándolo a mantenerse en pie— Pagarán por esta mierda..
—Toma mi mano Paula. —Ordenó George— Entraremos rápido, ¿Vale?, ahora tranquilízate, todo está bien..
—¡¿Cómo diablos quieres que esté tranquila!? ¡No los veo salir por ningún lado, Shelley! —Grité.
—¡Entremos maldición, antes de que este alboroto sea más grande!.

Tomé su mano y comenzamos a correr entre la multitud. Motociclistas, drogados, alcohólicos, putas, había de toda clase de personas. Fue difícil entrar, pero finalmente lo hicimos.
Entre todos esos desconocidos no logré reconocer a mis amigos y nerviosa, comí mis uñas.
—Arriba. —Avisó George.
Visualizamos una escalera en caracol que dirigía a la segunda planta y con gran velocidad la subimos. George empujó una de las puertas rotas y los encontramos, allí estaban los cuatro, sobre el suelo con el atuendo rasgado.
—¡¿Qué diablos sucede con ustedes?! —Grité enfadada— ¡Pedro, prometiste no venir a este horrible lugar! —Voltearon a observarme y su expresión facial cambió a una de sorpresa.
—¿Qué.. qué haces aquí?.. —Tartamudeó Kevin.
—Jay, marcó a mi número. —Todos voltearon a verle.
—Entré en pánico, lo siento —Extendió sus manos hacia arriba— pero después de todo, fué muy divertido. —Rió y los demás le acompañaron en esto.
—¡¿Por qué mierda ríen?! ¡Observen sus atuendos, rasgados y con.. sangre!, dios.. —Apreté aún más la mano de George, quien aún permanecía en silencio— Pedro, ya no sé si confiar más en ti. —Musité con la mirada fija a él, y sin darme cuenta, las lágrimas ya caían por mis mejillas.
—Paula.. —Murmuró él.
—¡Demonios! —Exclamé— ¿Daniel, estás bien? —Cuestioné corriendo hacia él con una mueca de preocupación, tenía un gran corte en su ante brazo.
—Sí. —Contestó sin darle importancia al tema, rápidamente me alejé.
—George.. llévame a casa.. —Musité en un suspiro de decepción.

Capitulo 26


—Pedro.. detente.. —dije entre besos—. No.. no estoy preparada.. —articulé y él, lentamente, se separó de mí—. Lo siento..
—No te disculpes, fui demasiado rápido.. pero no sabes lo feliz que estoy al haber oído esas palabras. —Sonrió.
—Te necesito a mi lado.. —Lo abracé.
—Jamás me separaré de tí, estaré a tu lado pase lo que pase. —Correspondió al abrazo— Te amo Paula..

Luego de esas hermosas palabras, caímos rendidos a la cama, el aún con sus fuertes brazos rodeándome por la cintura y yo con los míos sobre su pecho.

Finalmente el sueño me invadió y allí me quedé, durmiendo... a su lado.

(...)


—Vamos al Pub esta noche —Sugirió Daniel.
—Ustedes no irán a ningún lugar ésta noche, ¿Vale?. No quiero que les ocurra nada, ese lugar es peligroso, hay desde drogadictos a violadores. —Dije interponiendome en la conversación que tenían los chicos.
—No ocurrirá nada, preciosa. —Pedro besó mi mejilla, mientras que Daniel y Kevin nos observaban atónitos.
—Antes de continuar con el tema, ¿Qué demonios sucede aquí? —Habló Kevin y entí el tacto de Pedro sobre mis hombros— Oh, son novios.. —Sonrió pícaro.
—¿Q..Qué? ¡No! —Negué nerviosa.
—Algo así.. —Respondió Pedro.
—¿Iremos? —Insistió Daniel.
—¡Que no, joder! —Exclamé— podrían salir lastimados y Pedro, no digas nada, siempre ocurren cosas horribles en lugares como esos, llenos de apuestas y alcohol.

Dicho eso, me retiré de la conversación, no le daría más bola al lío.

—Paula, Paula, Paula! —Oí a mis espaldas.
—¿Eh? —Volteé y me estrellé con ella— ¡Ten cuidado April! —Grité enfadada mientras sobaba mi frente.
—¡No puedo! ¡Mira esto! —Gritó emocionada y acercó unos ¿Boletos de avión? a mi rostro.
—¿Qué es esto?
—¡Boletos de avión! —Sonrió con ansias— ¡David y yo iremos a Irlanda!
—¿Que David y tu, qué?, ¿Cuándo?.
—Mañana, nos alojaremos en una cabaña perteneciente a la familia de Horan, que por cierto.. él también irá, pero a visitar a sus parientes unos días..
—¿Por cuánto tiempo estarán ustedes allí?
—Pareces mi abuela. —Sonreí— ¡Dos meses!
—¡Wow! ¡Eso es genial! —Le abracé— ¿Y tus padres?.
—¿Qué diablos les importo yo a ellos? —Cuestionó seria— Soy un mísero bledo en sus vidas.
—April..
—Diablos Paula dime que es una estúpida mentira. Nosotras.. nuestros padres son una mierda. —No podía emitir palabra alguna, eso no era nada más que la verdad, mi madre jamás me amó, o bueno tal vez una vez.. y mi padre.. el sí, pero gracias a su muerte.. todo se arruinó. Los padres de April están muy ocupados con el trabajo, jamás tienen tiempo para ella— ¡Vamos!
—¡Mentiría, maldita sea! —Grité.

Mis ojos cristalizados dispersaban la imagen que tenía delante, y sin más, me volví a mi casillero para retirar los libros de historia universal.

Al entrar al aula, automáticamente tomé asiento donde debía y comencé a revisar mi celular.

“Carpeta indeseada” leí entre otras, la abrí y muchas de las fotos que había extrañado se hicieron presentes ante mis ojos. Algunas con papá y mamá cuando fuimos felices, otras de mí con papá mientras que otras solo eran de ambos. Imágenes que no había visto en años, que no quería ver.. pero necesitaba sentirme querida, querida por mis padres aunque sea una vez al año.

—¿Qué haces? —Preguntó la voz más angelical que conozco.
—Veía.. unas fotos.. —Oculté mi celular.
—¿De qué? —Tomó mi brazo y encontró entre mis manos el oculto celular— ¿Son..?
—Recuerdos de cuando era pequeña. —Admití con la mirada baja— ¿Qué estúpido no?, necesitar ver fotos antiguas para sentirme querida..
—Yo te amo —Sonrió con ternura y yo solté una risita.
—Lo sé —Levanté la mirada y lo miré a los ojos— pero necesito el amor fraternal.. mi madre me odia desde la ida de papá, dice que es mi estúpida culpa y la mayoría del tiempo me ignora. —Me rodeó con sus brazos y comencé a llorar en su pecho— Pedro es por eso que no quiero que vayan a ese horrible lugar, temo perderte.. a tí y a los chicos —Sollocé— los necesito en mi vida, por favor, quédense conmigo..
—Descuida —Susurró a mi oído— prometo quedarme contigo hasta el fin de los tiempos, y no, no iremos esta noche al pub.

Se alejó unos centímetros de mi y observó mis labios, se acercó lentamente hasta unirlos con delicadeza —como si de muñeca de porcelana se tratase— en un suave beso.

Por falta de aire nos separamos y notamos las miradas de todos en el salón, reí por lo bajo, después de todo, aunque Pedro ya no tuviera fama de “chico malo”, era igual de conocido por todo el instituto.

Limpió mis lágrimas con su pulgar y me regaló una de sus hermosas sonrisas a la que correspondí.

(...)

—¿Cómo es eso de que mañana irás a Irlanda con April? —Pregunté desde el marco de su puerta.
—Así es, ella necesita salir de lo habitual, ¿No crees? —Sonrió— serán dos meses.
—Claro y a mi no me invitan, ¿Verdad? —Sonreí.
—Es algo..
—Lo sé —Interrumpí— Ustedes son.. son.. syuhjgfugidjf.
—¿Qué? —Rió.
—No.. novios.. es extraño para mí decirlo. —Reí.
—Ven aquí hermana. —Sonrió abriendo sus brazos, corrí a el y me tiré sobre Daniel.
—Te quiero bobo. —Sonreí sobre el, habíamos caído a la cama gracias al fuerte impacto.
—Y yo estúpida. —Reímos— Ahora fuera, necesito continuar empacando.
—Lo siento —Me levanté— ¿Sabes?, te eh tomado mucho cariño en estos meses.
—¿Y crees que yo no? —Reí— ¿Cómo van las cosas con Pedro? —Mi rostro comenzó a obtener un color carmín.
—B..Bien.. —Reí nerviosa.
—Siempre supe que terminarían así.
—¡Hey! ¡Lo malinterpretas!, el aún no es mi novio.
—¿Aún no?. —Preguntó confundido.
—No, aborto de elefante. —Reí— Saldré, vuelvo en la noche.
—¿Otra vez?.
—Sí, ahm.. debo.. —Suspiré— Soy voluntaria por las tardes en un hospital..
—¿Qué?.
—Me gusta cuidar de niños —Sonreí— son un encanto, además.. intento hacer lo posible para que disfruten la vida.. —Sonrió— bien, adiós David.
—Nos vemos Paula.

Me retiré de su habitación y cerré la puerta, me dirigí a mi habitación para luego, abrir el armario.

—Creo que aquí se encuentran.. —Susurré mientras buscaba aquel álbum familiar— Perfecto.

Allí lo tenía, en mis manos. Con cuidado lo abrí y me encontré con millones de fotos de hace más de diez años, una de esas tenía un manuscrito.. la letra de papá.

“13 / Junio / 2000

Se que cuando leas esto no estaré con ustedes, con lo único que eh amado en mi vida completa. Paula, necesito que me perdones, lo que está ocurriendo en tu infancia tal vez, es muy doloroso para tí, falleceré en pocos días gracias a esta estúpida enfermedad y tu madre no está muy atenta a las historias que le relatas cuando llegas de la primaria, pero sabes que jamás dejará de amarte. En un futuro o más bien, ahora que es cuando lees éste manuscrito, estarán muy felices juntas y seguirán siendo las mismas chicas alegres que conozco, tu madre con ese aire de joven y tú, con tu constantes sonrisas que provocan felicidad.

No me odies por no estar allí, viendote crecer y conociendo a los millones de novios que tendrás, muchos que te romperán el corazón pero solo uno será el indicado.
Siempre te querré y para que me recuerdes, dejo esta foto de tu madre, tú y yo, mientras dabas tus primeros pasos.

Nunca me olvides, tu padre que te ama y te amará por siempre, Carter”.

—Mientes papá, mamá jamás me querrá como lo hizo alguna vez.. ella ahora me odia y me odiará por el resto de la humanidad. —Susurré con lágrimas en los ojos.

Guardé todo en su lugar y tomé mis llaves, para dirigirme al hospital.

domingo, 25 de agosto de 2013

Capitulo 25



Cada momento en que nos encontrábamos solos y juntos, era mágico, pero estar con nuestras amistades lo era aún más, como ahora, en mi casa.
—¡Te ganaré Daniel! —Exclamó Pedro con el control del play.
—Oh claro que no perdedor. —Se defendió este.
Finalmente, todo había vuelto a la normalidad, o bueno, algo así, Kevin y yo somos más cercanos aún como si de mi hermano de sangre se tratase, con Joy llevamos una linda amistad de mejores amigos junto con los demás. April y David son novios, cosa que es escalofriante, cuando me lo dijeron, casi muero de paro cardíaco, nunca imaginé a mi hermanastro y a mi mejor amiga saliendo. Y bueno.. Pedro y yo, no vamos más allá de mejores amigos, es un gran chico y ya no tiene la fama de “chico malo”, ahora es normal, aunque eso nadie se lo cree ya que creemos que es “Un ser no identificado de un planeta desconocido”.

—¿Quieren algo de comer? —Ofrecí rodando por mi sofá.
—Cinco hamburguesas y dos refrescos extra grandes, por favor. —Pidió Niall y todos reímos, él y su enamoramiento con la comida.
Hace unos pocos días había superado lo de April, ya que el la quería con todo su corazón y de un día a otro, ella comenzó a salir con David. Pero luego lo rellenamos con comida y milagrosamente, las penas se esfumaron.

—Hablando en serio —Reí.
—Cinco hamburguesas y dos refrescos extra grandes, por favor. —Repitió Niall.
—No Bauti, no. —Sonreí.
—Cinco hamburguesas y dos refrescos extra grandes, por favor.
—¡Joder Bautil! ¡Pareces disco rayado! —Gritó Daniel con una risa contagiosa.
—Iré por unas pizzas y..
—Cinco hamburguesas y dos..
—Refrescos extra grandes, por favor. —Imité su voz masculina, pero salió algo tan extraño que ni si quiera sabía si ese acento era acento hamster.
—Jay ¿Me ayudas? —Pedí amable.
—Vete a la mierda,Paula . Estoy en pleno juego. —Musitó con la mirada fija en el televisor.
—También te quiero. —Dije irónica.
—Yo voy —Se levantó Pedro.
—Pero el juego.. —Dije mientras él me arrastraba a la cocina.
—Estaba aburrido, de todas formas ganaría. —Reí.
—Ibas en último lugar. —Musité y al parecer, los chicos oyeron y rieron conmigo.
—Bien.. ¿En qué le puedo ayudar señorita? —Dijo el con “tono seductor” a lo que yo reí.
—Las bebidas —Sonreí— son dos extra grandes para Bauti y las demás normales son para nosotros.
—¿Es broma verdad? —Rió.
—No no. —Reí— ¿Crees que cinco años siendo amiga de Bauti no funcionan para nada?
—Ahora veo que realmente funcionan. —Sonrió, diablos no.. una simple sonrisa de Pedro, hacía que mi cuerpo actuara nervioso, ser mejores amigos es una cosa, que yo aún esté enamorada de él, es otra totalmente diferente e incómodo.
—Ehm.. ahm.. —Tartamudeé— S.. Sí. —Reí nerviosa— ¿Nos vamos? Tengo las.. — Tropecé, genial, cada vez mejor ´Paula. Cerré los ojos con fuerza para sentir el impacto del suelo contra mi rostro, pero en ves de eso, sentí el tacto de sus extremidades en mi cintura.
—¿Estás bien?
—Sí, gracias. —Sonreí nerviosa, su respiración chocaba contra mi nariz, lo cual me colocó aún más nerviosa, claro, dejando de lado sus brillantes ojos verdes en contacto con los míos.
—Ahm.. ¿Interrumpo algo? —Dijo una voz risueña tras de Pedro.
—¿Qué? —Dijo él confundido— N..No..
—Algo me dice que mientes. —Entrecerró los ojos y luego volvió a la normalidad— Demoran demasiado con la comida, luego comparten saliva. —Se burló Kevin.
—¡Kevin!. —Elevé la voz sonrojada, a lo que ambos rieron— Son unos idiotas. —Tomé nuevamente las pizzas y me dirigí a la sala de estar donde se encontraban los demás— ¿Y David con April? —Cuestioné extrañada.
—En la habitación de El. —Confesó Jay mientras tomaba un trozo de pizza.
Daniel iba a tomar el trozo más grande pero Bauti con un pequeño golpe en su mano, hizo que Daniel la retirara y Bauti gustoso comió de ésta.
—Te volverás una bola. —Le advirtió Daniel.
—Voy al gimnasio. —Sonrió triunfante.
—No quiero imaginarme lo que April y David hacen en su habitación. —Musité con una mueca de asco.
—Tienen sexo duro. —Rió Kevin saliendo de la cocina con los refrescos extra grandes de Bauti en mano.
—¡Cállate! —Ordené con más asco aún, no podía imaginarlos haciendo “eso”.
—Eres una exagerada —Sonrió— déjalos, se aman.
—Lo sé pero.. es extraño, aún no me adapto.

Tomé un trozo de pizza y me quedé observando como jugaban. Jamás comprendí eso de los videojuegos, una vez lo intenté y a los treinta segundos, muerta.
—Espera.. ¡Gané! ¡EN SU CARA BITCHESSS! —Kevin comenzó a bailar sobre mi sofá.
—Iré por algo a la habitación de David, ya saben, si mamá llega ustedes corren a mi habitación sin hacer sonido.
—Sí. —Contestaron al unisono.

Subí las escaleras y me dirigí a la habitación de David, necesitaba una de sus camisas para dormir ésta noche, mis pijamas estaban perdidos por quizá donde, las ayudantes en casa eran unas ladronas de vestimenta, pero no le dí importancia a nada de eso, jamás.
—David.. —Susurré dando tres pequeños golpes en la puerta, giré de la manilla y me adentré en su cuarto, cerrándola inmediatamente.
—¿Sí? —Cuestionó saliendo del cuarto de baño con solo, una toalla blanca bajo su torso y el cabello húmedo.
—¿Y April?
—¡Hola! —Saltó detrás de él, con una toalla del mismo color de Liam, rodeando su cuerpo como vestido.
—¿Qué diablos han hecho allí dentro? —Dije nerviosa, pero al mismo tiempo con gracia.
—Pues.. —Comenzó David.
—Cosas.. —Habló April con cierto tono pícaro en su forma de hablar.
—Dios, ¡Son unos asquerosos! —Reí— David, ¿Tienes una camisa extra?.. las criadas se han robado mis pijamas..
—Lamentablemente, solo tengo una.. para April, se supone que está contigo y que dormirá contigo, cuando la verdad es que, se quedará conmigo hasta mañana —Sonrió— y su atuendo está empapado..
—Oh vale. —Sonreí— Adiós.
—¡Adiós hermosa! —Gritó April cuando salí de su habitación, reí.

Dos habitaciones más allá se encontraba la mía, así que a paso lento me dirigí a ésta, tendría que dormir en ropa interior, no me quedaba de otra.
Prendí las luces y me encontré con la gran sorpresa de ver a Kevin con uno de mis brasieres sobre sus pectorales, a Daniel con una de mis bragas y a Pedro con Jay riéndo como locos.

—¡Hey! —Exclamé— ¡Eso es mío!
—Hola, Paula Chaves y debería estar en ropa interior más seguido. —Daniel imitó mi voz.
—Eres un idiota —Reí— Kevin quítate mi ropa interior. —Dije arrebatándole mi brasier a Daniel.
—¡Pero si me queda perfecto! —Hizo voz gay a lo que todos reímos.
—¿Y Bauti? —Cuestioné.
—Se ha ido antes de que tu madre llegase, ¡Oh! y robó la comida. —Dijo Pedro.
—Nunca cambia —Sonreí— ¿Vosotros pensáis quedaros aquí esta noche?.

Negaron con la cabeza.

—Pues, ¿Qué esperáis? ¡Tengo sueño, fuera de mi casa! —Exigí riendo.
—Es muy feo lo que haces Paula. —Me regañó Jay con una sonrisa.
—Lo siento, un minuto más y caeré dormida sobre el suelo. —Reí— Bajad por la terraza, tiene una escalera a un lado.
—Claro, adiós Paula. —Se despidió Daniel con un beso en la mejilla, para luego, desaparecer por mi terraza.
—¡Bye! —Dijo Jay y copió la acción de Daniel.
—Mañana nos vemos Paula. —Besó mi mejilla, Kevin.
—Claro Kevin. —Sonreí— Duerme bien.
—Igual tú. —Dijo para luego desaparecer por donde, los demás habían hecho.
Ahora era el turno de que Pedro se fuese, pero yo.. no quería eso.
—Adiós —Sonrió él y se dirigió a mi terraza.
—Pedro, espera.. —Dió la media vuelta— ¿Te.. te quedarías a dormir conmigo, por favor?.. —Me miró atónito y yo poseía un color carmín sobre mis mejillas.
—Vale —Dió la vuelta y tomó asiento en mi cama.
Copié su acción y me quedé mirando a un punto fijo, el suelo, recordando la primera vez que le hablé.

Flashback.

—¿Quién es él? —Cuestioné a April.
—Pedro alfonso. No te le acerques, es un criminal.. es peligroso.
—Alfonso.. extraño apellido —Reí— ¿Él te lo ha confirmado?.
—No, pero todos los chicos del instituto lo saben.
—Son solo rumores. —Suspiré.
—No lo creo.
—Observa. —Articulé y me acerqué al chico con ondas en el cabello. Al verme, paró en seco y me lanzó una mirada amenazante— ¿Pedro Alfonso verdad? —Sonreí.
—¿Te importa? —Contestó frío.
—Oh vaya, vaya.. un chico malo. —Me acerqué a su rostro y logré sentir su furia— ¿Todos te temen verdad? —Reí— No me asustas, Styles.
—Eso lo veremos.
—Estúpido —Susurré para mis adentros— Claro.

Fin Flashback.

—Jamás pensé en enamorarme de tí, Pedro. —Sonreí— Creí que te odiaría por el resto de la eternidad.
—¿Q..Qué? —Me observó atónito.
—Te amo, Pedro Alfonso..
Me le acerqué lo suficiente como para que nuestros labios rozaran y él, con rapidez se me acercó aún más y me besó tiernamente, pero el pasar de los segundos volvió ese tierno beso en algo más apasionado..



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