Sabado en la Noche: Siempre habia Fiesta en lo de Kevin..
Le regalé una sonrisa tierna y uní nuestros labios en un beso lleno de sentimientos.
Es increíble como dos personas pueden hacer aquello sin mencionar palabra alguna.
—Vayámonos de aquí —Murmuró entre besos.
—¿No querías estar en la fiesta descontrolada de Kevin? —Cuestioné con la respiración entrecortada.
—Prefiero estar contigo a estar rodeado de chicas semi desnudas y drogados —Sonrió.
—Eso es extraño en tí, Alfonso —Reí dulcemente.
—Huyamos de aquí, por ésta noche. Quiero estar solo a tu lado, sin nadie más.
—¿Dónde quieres ir? —Musité entrelazando nuestros dedos.
—Sé de un lugar. —Juntó nuestras frentes— ¿Qué dices?.
—Iría a cualquier lugar contigo a mi lado, Pedro Alfonso. —Sonreí.
—Vamos. —Musitó mientras daba la media vuelta y esquivaba a la multitud.
Una vez fuera, ayudó a que subiera a su motocicleta, me hizo entrega de un casco protector y luego el subió.
El camino transcurrió rápido y al aparcar la motocicleta, contemplé el lugar. Una hermosa caballa tintada de un brillante color marrón.
—¿Qué es éste lugar? —Cuestioné quitando el casco de mi cabeza.
—Cuando pequeño venía con mamá y algunos familiares —Sonrió— Quiero que seas la primera chica con la que salgo que conozca éste lugar. Es muy preciado para mí.
—¿Cómo es qué alguien desabrido y amargado, puede cambiar así de rápido a una persona tierna y adorable? —Cuestioné en una risita.
—El poder de Paula Chaves. —Rió.
—¿Me estás queriendo decir que soy una bruja? —Fingí estar ofendida.
—¿Qué? ¡No, no!. Nada que ver, tú eres..
—Tranquilo, solo bromeaba —Le interrumpí— Hace frío, —Froté mis brazos— ¿Entramos?
—Claro —Sonrió.
Nos dirigimos a la puerta de entrada y él sacó unas llaves de su blazer obscuro, la abrió y examiné el lugar con la mirada. Era muy bonito, tenía cuadros elegantes y sobre los muebles permanecían fotografías y muñecas de porcelana. A su lado, algunos juguetes de Pedro —Creo— de pequeño. Tenía un aroma a frambuesa y todo era muy acogedor.
—¿Te gusta?
—Es muy lindo —Sonreí— ¿Esos son tus juguetes? —Cuestioné mientras corría a verlos.
—¿Qué? No, no. —Balbuceó— Son de.. está bien, sí, eran míos. —Suspiró.
—¿Y éste eres tú? —Pregunté indicando a un pequeño de cabello dorado y lacio de las fotografías.
—Rayos, había olvidado esa fotografía. —Alborotó su cabello— Sí, soy yo. ¿Subamos? —Cuestionó incómodo.
—Sí —Reí.
(...)
—Eres la octava maravilla del mundo —Musitó mientras observábamos las estrellas.
—Ya basta Pedro —Reí nerviosa.
—¡Mira! ¡Si unes aquellas estrellas formas un camión!
—¿De qué diablos hablas?, es un helado. —Contradije.
—Camión.
—Helado.
—Camión.
—Helado.
—Camión.
—Helado y fin. —Sonreí.
—Entremos, quiero enseñarte algo. —Susurró a mi oído, me estremecí.
—¿Qué es?.
—Solo espera —Musitó y corrió fuera de la terraza.
Me dirigí a la cama matrimonial que había en aquel cuarto y me recosté en ésta. Pedro me había entregado una gran camiseta que guardaba en ésta cabaña, por lo tanto, solo tenía su ropa y el atuendo interior.
Sonreí.
Ahora todo era perfecto.
Tenía a mis amigos, mi madre, amor.. y a Pedro. Nada podría separarnos ahora.
—“Don't try to make me stay
or ask if im okay.
I don't have the answer.
Don't make me stay the night
or ask if im alright
I don't have the answer
Heartache doesn't last forever
I'll say I'm fine
Midnight ain't no time for laughing
When you say goodbye
And it's your lips
So kisseable
And your kiss
unmeassable
Your finger tips
So it's searchable
And your eyes
Irresistible
I've tried to ask myself
You asked someone else
I wish I knew the answer
But I know
If I go now
If I need
And I'm on my own tonight
I'll never know the answer
Midnight doesn't last forever
Dark turns to light
Heartache flips my world
to round i'm fooling
down down down
that's why
I found your lips
So kisseable
And your kiss
unmeassable
Your finger tips
So it's searchable
And your eyes
Irresistible”.
Okay. Ahora sí que no podía respirar.
Él me había dedicado una canción y estaba a centímetros de mi rostro.
—Te amo. —Musitó en una sonrisa— Eres irresistible —Reí nerviosa.
—¿Por qué eres así conmigo? ¿Qué hice para merecerme a alguien tan especial como tú? —Sonreí.
—Paula. Me iré en unos días. —Dijo borrando aquella hermosa sonrisa que tenía.
Le miré confundida— ¿A qué te refieres? —Cuestioné incrédula.
—Tengo unos asuntos..
—¿Qué asuntos?, ¿Qué ocurrió con el “jamás me alejaré de tu lado, te protegeré siempre”? —Pregunté mientras lágrimas nublaban mi vista.
—Debo hacerlo. —Musitó esquivando mi mirada triste— Lo siento.. —Se alejó unos centímetros y bajó la mirada— En serio no quiero dejarte, todo lo que dije fué verdad.. pero..
—No por favor, no más promesas rotas Pedro. ¿Sabes lo que me ha costado volver a confiar en tí luego de todo lo ocurrido?. Prometiste quedarte a mi lado para siempre —Murmuré en un hilo de voz— yo quiero que cumplas esa promesa.
—Te amo con toda mi alma Paula. Y no miento. Ninguna palabra que antes haya dicho es mentira. Eres mi todo.
—Quédate conmigo, por favor —Pedí entre lágrimas.
—No puedo, es realmente importante la razón por la cual debo irme.. —Susurró.
—¿Dónde irás?
—No puedo decirte, te metería en problemas. Y eso es lo que menos deseo en la vida.
Mi pecho dolía. El corazón que poseía de seguro estaba trizado en más de mil pedazos.
—Tus labios, son tan besables. Tu beso, es imposible de rechazar.. las yemas de tus dedos, tan tocables y tus ojos.. irresistibles. —Musitó— Y ahora debo dejar todo ésto.
—¿Cuándo te irás?
—En dos días.. —Confesó, ahora si que era un mar de lágrimas— Por favor Paula no llores.. —Susurró mientras acercaba una de sus manos a mi rostro.
—¡¿Cómo diablos me pides eso Pedro?! ¡Estábamos perfectos!, ¡Todo estaba bien!, hasta esto..
—Perdóname..
—¿Por cuanto tiempo?
—Extenso.
—Quédate —Musité mientras le rodeaba con mis brazos y lloraba en su pecho— No te vayas, quédate por siempre a mi lado como prometiste, quiero envejecer contigo a mi lado.
—Te amo. —Susurró— Pero no hay nada más que pueda hacer. Ya está todo listo.
Es increíble como dos personas pueden hacer aquello sin mencionar palabra alguna.
—Vayámonos de aquí —Murmuró entre besos.
—¿No querías estar en la fiesta descontrolada de Kevin? —Cuestioné con la respiración entrecortada.
—Prefiero estar contigo a estar rodeado de chicas semi desnudas y drogados —Sonrió.
—Eso es extraño en tí, Alfonso —Reí dulcemente.
—Huyamos de aquí, por ésta noche. Quiero estar solo a tu lado, sin nadie más.
—¿Dónde quieres ir? —Musité entrelazando nuestros dedos.
—Sé de un lugar. —Juntó nuestras frentes— ¿Qué dices?.
—Iría a cualquier lugar contigo a mi lado, Pedro Alfonso. —Sonreí.
—Vamos. —Musitó mientras daba la media vuelta y esquivaba a la multitud.
Una vez fuera, ayudó a que subiera a su motocicleta, me hizo entrega de un casco protector y luego el subió.
El camino transcurrió rápido y al aparcar la motocicleta, contemplé el lugar. Una hermosa caballa tintada de un brillante color marrón.
—¿Qué es éste lugar? —Cuestioné quitando el casco de mi cabeza.
—Cuando pequeño venía con mamá y algunos familiares —Sonrió— Quiero que seas la primera chica con la que salgo que conozca éste lugar. Es muy preciado para mí.
—¿Cómo es qué alguien desabrido y amargado, puede cambiar así de rápido a una persona tierna y adorable? —Cuestioné en una risita.
—El poder de Paula Chaves. —Rió.
—¿Me estás queriendo decir que soy una bruja? —Fingí estar ofendida.
—¿Qué? ¡No, no!. Nada que ver, tú eres..
—Tranquilo, solo bromeaba —Le interrumpí— Hace frío, —Froté mis brazos— ¿Entramos?
—Claro —Sonrió.
Nos dirigimos a la puerta de entrada y él sacó unas llaves de su blazer obscuro, la abrió y examiné el lugar con la mirada. Era muy bonito, tenía cuadros elegantes y sobre los muebles permanecían fotografías y muñecas de porcelana. A su lado, algunos juguetes de Pedro —Creo— de pequeño. Tenía un aroma a frambuesa y todo era muy acogedor.
—¿Te gusta?
—Es muy lindo —Sonreí— ¿Esos son tus juguetes? —Cuestioné mientras corría a verlos.
—¿Qué? No, no. —Balbuceó— Son de.. está bien, sí, eran míos. —Suspiró.
—¿Y éste eres tú? —Pregunté indicando a un pequeño de cabello dorado y lacio de las fotografías.
—Rayos, había olvidado esa fotografía. —Alborotó su cabello— Sí, soy yo. ¿Subamos? —Cuestionó incómodo.
—Sí —Reí.
(...)
—Eres la octava maravilla del mundo —Musitó mientras observábamos las estrellas.
—Ya basta Pedro —Reí nerviosa.
—¡Mira! ¡Si unes aquellas estrellas formas un camión!
—¿De qué diablos hablas?, es un helado. —Contradije.
—Camión.
—Helado.
—Camión.
—Helado.
—Camión.
—Helado y fin. —Sonreí.
—Entremos, quiero enseñarte algo. —Susurró a mi oído, me estremecí.
—¿Qué es?.
—Solo espera —Musitó y corrió fuera de la terraza.
Me dirigí a la cama matrimonial que había en aquel cuarto y me recosté en ésta. Pedro me había entregado una gran camiseta que guardaba en ésta cabaña, por lo tanto, solo tenía su ropa y el atuendo interior.
Sonreí.
Ahora todo era perfecto.
Tenía a mis amigos, mi madre, amor.. y a Pedro. Nada podría separarnos ahora.
—“Don't try to make me stay
or ask if im okay.
I don't have the answer.
Don't make me stay the night
or ask if im alright
I don't have the answer
Heartache doesn't last forever
I'll say I'm fine
Midnight ain't no time for laughing
When you say goodbye
And it's your lips
So kisseable
And your kiss
unmeassable
Your finger tips
So it's searchable
And your eyes
Irresistible
I've tried to ask myself
You asked someone else
I wish I knew the answer
But I know
If I go now
If I need
And I'm on my own tonight
I'll never know the answer
Midnight doesn't last forever
Dark turns to light
Heartache flips my world
to round i'm fooling
down down down
that's why
I found your lips
So kisseable
And your kiss
unmeassable
Your finger tips
So it's searchable
And your eyes
Irresistible”.
Okay. Ahora sí que no podía respirar.
Él me había dedicado una canción y estaba a centímetros de mi rostro.
—Te amo. —Musitó en una sonrisa— Eres irresistible —Reí nerviosa.
—¿Por qué eres así conmigo? ¿Qué hice para merecerme a alguien tan especial como tú? —Sonreí.
—Paula. Me iré en unos días. —Dijo borrando aquella hermosa sonrisa que tenía.
Le miré confundida— ¿A qué te refieres? —Cuestioné incrédula.
—Tengo unos asuntos..
—¿Qué asuntos?, ¿Qué ocurrió con el “jamás me alejaré de tu lado, te protegeré siempre”? —Pregunté mientras lágrimas nublaban mi vista.
—Debo hacerlo. —Musitó esquivando mi mirada triste— Lo siento.. —Se alejó unos centímetros y bajó la mirada— En serio no quiero dejarte, todo lo que dije fué verdad.. pero..
—No por favor, no más promesas rotas Pedro. ¿Sabes lo que me ha costado volver a confiar en tí luego de todo lo ocurrido?. Prometiste quedarte a mi lado para siempre —Murmuré en un hilo de voz— yo quiero que cumplas esa promesa.
—Te amo con toda mi alma Paula. Y no miento. Ninguna palabra que antes haya dicho es mentira. Eres mi todo.
—Quédate conmigo, por favor —Pedí entre lágrimas.
—No puedo, es realmente importante la razón por la cual debo irme.. —Susurró.
—¿Dónde irás?
—No puedo decirte, te metería en problemas. Y eso es lo que menos deseo en la vida.
Mi pecho dolía. El corazón que poseía de seguro estaba trizado en más de mil pedazos.
—Tus labios, son tan besables. Tu beso, es imposible de rechazar.. las yemas de tus dedos, tan tocables y tus ojos.. irresistibles. —Musitó— Y ahora debo dejar todo ésto.
—¿Cuándo te irás?
—En dos días.. —Confesó, ahora si que era un mar de lágrimas— Por favor Paula no llores.. —Susurró mientras acercaba una de sus manos a mi rostro.
—¡¿Cómo diablos me pides eso Pedro?! ¡Estábamos perfectos!, ¡Todo estaba bien!, hasta esto..
—Perdóname..
—¿Por cuanto tiempo?
—Extenso.
—Quédate —Musité mientras le rodeaba con mis brazos y lloraba en su pecho— No te vayas, quédate por siempre a mi lado como prometiste, quiero envejecer contigo a mi lado.
—Te amo. —Susurró— Pero no hay nada más que pueda hacer. Ya está todo listo.
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